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miércoles, 15 de septiembre de 2010

LOS SALESIANOS EN BUENOS AIRES. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro. Autora: Arquitecta Laura Landoni

Esta nota sintetiza la historia del arribo de la orden salesiana a Buenos Aires y su posterior asentamiento en Almagro. Además, detalla la construcción de la Basílica de San Carlos, una joya arquitectónica en el corazón del barrio. ¿Querés conocerla? ¡Leelo hasta el final!



1. INTRODUCCIÓN. Razones de interés personal.

Este trabajo nació con el objeto de analizar histórica y arquitectónicamente a la Basílica de San Carlos Borromeo y María Auxiliadora, ubicada en Quintino Bocayuva y Avenida Hipólito Yrigoyen, en el barrio de Almagro de la ciudad de Buenos Aires, edificio a priori de un alto valor patrimonial tanto por su majestuosa arquitectura como por su escala.

Pero, en el transcurso de la investigación, fueron surgiendo otros datos que me llevaron a entender que San Carlos, aunque es una obra arquitectónica ejemplar, es también parte integrante de un conjunto de edificios de la orden salesiana, que ocupa actualmente casi tres manzanas completas en el barrio. A su vez, este complejo trasciende lo meramente edilicio y representa una parte importante del proceso de evangelización y educación de escala mayor, que inició la orden religiosa en Argentina en 1875. Por lo que es insoslayable descartar estos datos para entender el por qué de San Carlos.

De manera que, conocer esta parte de la historia me llevó a reformular las hipótesis de trabajo originales y lo reencausé hacia las circunstancias que llevaron a la construcción de un conjunto edilicio de esta envergadura con la Basílica como edifico destacado.

Es intención de este trabajo, entonces, recorrer los primeros pasos salesianos en Almagro, la Escuela de Artes y Oficios, la integración de las tres manzanas del complejo, así como también, la mencionada basílica.

Durante la etapa de relevamiento de datos en repositorios, la información específica de la orden religiosa y sus edificios la obtuve en el Archivo Salesiano, espacio donde hay valiosa información, tal vez única en el país. La congregación me abrió sus puertas con generosidad y cada dato conocido demandó de varias tardes de investigación y conversación. Además de la información escrita, hay parte de la historia incorporada por testimonios orales. He contado con la estimada colaboración de los religiosos que conocen la historia de la orden y el contenido de cada estante de la biblioteca. Es en este lugar donde se puede interpretar la magnitud de la misión salesiana en nuestro país, y en Latinoamérica, plasmada en profusas obras y edificios, tanto en este barrio como en varias ciudades y regiones de nuestro país, y en gran medida, en la Patagonia.

Toda mi vida habité en las zonas aledañas a la Basílica de San Carlos. Estos edificios y calles forman parte de mi paisaje urbano cotidiano y del proceso religioso y educativo de personas cercanas a mí. Estas han sido las motivaciones que me han llevado a profundizar en este camino. Conocer y comprender San Carlos y la historia del conjunto salesiano en el barrio de Almagro es conocer un poco más de mi propia historia.


2. MARCO HISTÓRICO BARRIAL. (1) (2)

Originalmente la zona que hoy ocupa el barrio de Almagro formó parte del municipio de Buenos Aires y del partido de San José de Flores, siendo el límite entre ambos la actual calle Medrano - Castro Barros. Como consecuencia de las necesidades económicas del erario público, se realizó en la zona un parcelamiento del área en grandes terrenos, los que fueron adquiridos por el portugués Carlos dos Santos Valente. La quinta de Valente original tenía alrededor de diez y ocho hectáreas y estableció las edificaciones en las inmediaciones de las actuales arterias Hipólito Irigoyen y Maza, donde hizo construir una capilla. Conocida con el nombre de su dueño, Don Carlos y demolida en 1860, fue el primer antecedente de lo que hoy es la parroquia de San Carlos.

Al abrirse el Camino Real (actual Av. Rivadavia) en 1836, la propiedad de Valente quedó subdividida en dos partes. Valente, en 1839, vendió la fracción norte de su quinta a Julián Almagro, hijo del malagueño Juan Almagro y de La Torre, asesor general del virreinato de Buenos Aires. La parte sur la fueron adquiriendo con el tiempo Lorea, Lezica y Lucchi.

En aquella época predominaba la vida rural, con terrenos llanos y arroyos y zanjas. Era un barrio de tambos y almacenes, y predominaban las quintas frutales, los terrenos de labranza, alfalfares y hornos de ladrillos. Dependía fundamentalmente del movimiento comercial y hacienda de los corrales y mataderos de Miserere. Estuvo poblada por inmigrantes vascos, aunque luego también llegaron los italianos.

La zona adquirió mayor impulso y difusión a partir de 1857, con la instalación del ferrocarril del oeste para el que Julián Almagro donó las tierras de las vías y la estación. El barrio se integró además con las mencionadas quintas de Lorea, Lezica y Lucchi, ubicadas al sur del Camino Real.

El loteo más importante de solares se realizó a mediados de 1870, cuando la firma Rodríguez, Larrosa y Cía., efectuó trabajos de parcelamiento y realizó así las primeras ventas. Pasó de esta manera a estar formada por aproximadamente doscientas treinta manzanas tal como se la conoce a la fecha.

En 1887 quedó integrado todo el barrio de Almagro dentro de los límites de la capital de la República Argentina.

Mucho más tarde, las ordenanzas N° 23.698 de 1968 y Nº 26.607 de 1972, establecieron los límites precisos de todos los barrios capitalinos. En el caso de Almagro son las calles Río de Janeiro, Av. Rivadavia, Av. La Plata, Av. Independencia, Sánchez de Loria, Sánchez de Bustamante, Av. Díaz Vélez, Gallo, Av. Córdoba, Estado de Israel y Ángel Gallardo.

El 10 de mayo de 2007, la Legislatura de nuestra ciudad definió las 15 Comunas que comprenden a 48 barrios, cuyos límites y divisiones quedaron establecidos por medio de la Ley N° 2329. Almagro se quedó integrada junto a Boedo en la Comuna N°5.


La ciudad de Buenos Aires actual con la ubicación de la Comuna N°5,
que integra a los Barrios de Almagro y Boedo.


3. LOS SALESIANOS EN ARGENTINA.

“La llegada de los hijos e hijas de San Juan Bosco fue uno de los acontecimientos más salientes de la historia eclesiástica del país”.(3)

“Siendo el objeto principal(…) la educación civil, moral y religiosa de los niños italianos, catequizándolos, instruyéndolos y dirigiéndolos en sus deberes de buen cristiano y de buen ciudadano” (4)

Los salesianos partieron en una primera expedición desde el puerto de Génova, Italia y llegaron a la Argentina el 14 de diciembre de 1875 decididos a desarrollar las actividades religiosa y educativa. Era la primera fundación salesiana que emprendía Juan Bosco, superior de la Congregación Salesiana, fuera de Italia. La misión respondía al mandato de Pío IX. Este Papa había detectado la necesidad de cuidar a los 30.000 italianos dispersos por Buenos Aires y rastrear la posibilidad de alguna misión entre los indios pampas y patagones. Además, estaba presente la amenaza de las sectas masónicas que los salesianos tenían como objetivo adicional neutralizar.

Los primeros salesianos llegados a la Argentina, junto con San Juan Bosco
(sentado segundo a la izquierda) y al cónsul argentino en Italia, Juan Bautista Gazzolo, que contribuyó a la instalación de la orden en nuestro país.

La llegada de esta congregación religiosa fue recibida con los brazos abiertos por el Arzobispo de Buenos Aires, así como por el resto de las congregaciones; jesuitas, bayoneses, franciscanos y dominicos; entre estas órdenes no había italianos. Otras comunidades europeas instaladas en Argentina, como los alemanes y los ingleses tenían sus capellanes, no así los italianos.

Ya en 1876, los salesianos estaban establecidos en la Iglesia Mater Misericordiae de los Italianos, ubicada en Moreno entre Solís y Ceballos y en una escuela en la localidad de San Nicolás de los Arroyos en la provincia de Buenos Aires. Para ese entonces, tenían el ofrecimiento de hacerse cargo de una Iglesia en el oeste de la ciudad –San Carlos en Almagro- y de un oratorio en la Boca.

Iglesia Mater Misericordiae ubicada en Moreno 1669, confiada a los salesianos en 1875, cuando llegaron en su primera expedición. Allí se instalaron y les fue otorgada a la congregación a perpetuidad por la autoridad eclesiástica de Buenos Aires.
En 1878 había 25 estudiantes instalados en este lugar.

Mientras tanto, el gobierno central sugería a los salesianos la instalación de una escuela de Artes y Oficios, que ni el gobierno ni las instituciones privadas habían podido abrir hasta el momento. Los salesianos concretaron ese proyecto en la Escuela que habilitaron en las actuales calle Tacuarí y Av. San Juan, lugar donde funcionaron por primera vez los talleres de encuadernación, carpintería, sastrería y zapatería. Este sería el embrión del actual Colegio Pío IX de Almagro.

Local de la calleTacuarí, donde funcionó la primera escuela de Artes y Oficios.
(1877-1878)

Una vez instalados allí, los sacerdotes decidieron que para una mejor continuidad de sus objetivos educativos, sería conveniente integrar a los grupos de estudiantes de Mater Misericordiae y de la escuela de la calle Tacuarí en un solo edificio, para lo que la congregación evaluó varias alternativas:

1) Aceptar la oferta por la capilla de Nuestra Señora de Sión próxima a plaza Miserere, de propiedad de la Señora de Lacroze. Esta propuesta no era atractiva porque tenía excesivas obligaciones respecto de misas perpetuas, por lo que la congregación la descartó.

2) Comprar casas vecinas a la Iglesia Mater Misericordiae. Era intención comprar terrenos aledaños a esta última, los cuales resultaban muy costosos y también se desestimó este proyecto.

3) Aceptar el ofrecimiento de la Sociedad Progresista de Almagro, de una iglesia ya existente en el barrio de nombre San Carlos, a lo que se agregaba el ofrecimiento de casa y terrenos contiguos, propuesta que finalmente la congregación aceptó.


4. HISTORIA DEL CONJUNTO SALESIANO DEL BARRIO DE ALMAGRO.

La iglesia de San Carlos, había sido erigida en terrenos donados por los hermanos Francisco, Fermín y Martín Estebarena, en el año 1872 a la Sociedad Progresista de Almagro. Se había levantado en la mitad de la cuadra de la actual calle Quintino Bocayuva, frente al pasaje San Carlos. Dado que ni los padres bayoneses ni los capuchinos, habían aceptado las responsabilidades por este templo, debieron hacerse cargo unos capellanes dependientes de la parroquia de San José de Flores, pero la Curia eclesiástica consideraba necesaria la instalación de una orden religiosa, con la Iglesia como parroquia.

Primitiva Iglesia de San Carlos.

“La fachada presentaba una forma algo gótica, con dos campanarios, (…) el techo era de pizarras, pero de muy infeliz construcción, porque en algunas partes dejaba pasar el agua.(…) El atrio no estaba embaldosado y, con el frente (…) sin revoque presentaba un aspecto muy poco decoroso .(…) la callejuela que llevaba a dicha iglesia(…) en las lluvias quedaba por meses enteros absolutamente intransitable.” (5)

Dado que la expansión salesiana requería de más sacerdotes de la orden en Argentina, Juan Bosco organizó dos expediciones más de religiosos a nuestro país, una en 1876 y otra en 1877. En esta última vino el sacerdote José Vespignani, sacerdote de jerarquía para la orden ya que asumió la responsabilidad de inspector, amén de hermano mayor de Ernesto, que sería luego el arquitecto de la Basílica de San Carlos y de numerosas iglesias salesianas en nuestro país. El 8 de mayo de 1878 fue constituida la Parroquia de San Carlos.

Primitivos límites de la Parroquia de San Carlos, creada en 1878.
En esta primera etapa, la orden incorporó la iglesia, algunos terrenos linderos sobre la calle Estebarena (actual Quintino Bocayuva) y un terreno en la esquina opuesta, en Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y calle sin nombre (actual Yapeyú). José Vespignani se hizo cargo de la iglesia de San Carlos el 1 de junio de 1878, cuando se fundó también el colegio Pio IX de Artes y Oficios, vecino a ésta.

Plano de la primera manzana que tomó la orden. Los terrenos “A” entregados por la Sociedad Progresista de Almagro. Los terrenos “B” y “C”, adquiridos a la familia Estebarena.

Plano de la primera manzana con la original instalación de la orden. Las construcciones sobre la calle Estebarena se ocuparon con la iglesia y la escuela de Artes y Oficios. La edificación sobre Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y calle sin nombre (actual Yapeyú) fue ocupada por las hijas de María Auxiliadora de la misma orden religiosa y que en 1883 pasaron a ocupar la manzana lindera sobre la calle Yapeyú. Además los padres bayoneses cedieron una servidumbre de paso para la comunicación entre ambas construcciones.

Simultáneamente a la consolidación religiosa, la congregación también se ocupó de la consolidación edilicia. Por este motivo continuaron con la adquisición de terrenos linderos y cercanos, al punto de llegar a tener en la actualidad casi tres manzanas en la zona.

Aunque los salesianos estaban decididos a instalarse en el barrio, por 1877, la responsable de la orden de Hijas de María Auxiliadora, opinaba que:

“Almagro era (…) un barrio compuesto casi exclusivamente por terrenos extensos, habitados en su mayor parte por animales (…) unos barriales casi interminables. Unos pocos ranchos (…) ocupaban el lugar donde tenemos hoy nuestra capilla y nuestro colegio… ” (6)

En 1890 se adquirió el terreno de la esquina de Victoria y Artes y Oficios (actuales Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva), predio fundamental sobre el cuál se asentaría años más tarde la Iglesia de San Carlos. Tres años antes se habían comprado los terrenos de las actuales Quintino Bocayuva y Don Bosco. Esta manzana constituyó el núcleo de la orden, ya que se instaló en ella también la Inspectoría General de la orden, en la esquina de Don Bosco y Yapeyú.

Plano de la manzana de Hipólito Yrigoyen, Quintino Bocayuva, Don Bosco y Yapeyú. Las adquisiciones demoraron varios años, desde 1878. La última fue en 1973.

Hay un anteproyecto de la época que comprende las manzana del barrio que la orden planificaba ocupar: Una manzana para el Colegio Pío IX de Artes y Oficios, la Iglesia de San Carlos y sus instalaciones anexas, la segunda para las Hijas de María Auxiliadora y la tercera para el oratorio y colegio San Francisco de Sales.

Anteproyecto de fines del siglo XIX. A la izquierda, la manzana del Pío IX, donde se puede apreciar el proyecto de una iglesia frente al pasaje San Carlos y no como finalmente se estableció en la esquina.

Anteproyecto de fines del siglo XIX de la manzana de la Basílica de San Carlos y el Colegio Pío IX.

Basílica de San Carlos y María Auxiliadora, donde finalmente se construyó. A la derecha el Colegio Pío IX, del año de su inauguración, 1910 (Archivo salesiano)


Fotografía de principios de siglo XX, donde se aprecia la esquina de Victoria y Yapeyú del Colegio Pío IX de Artes y Oficios. Más atrás, se visualiza la Basílica de San Carlos.(Archivo Salesiano)

En la manzana en la que se instalaron las Hijas de María Auxiliadora, (Hipólito Yrigoyen, Yapeyú, Don Bosco y Castro Barros), los terrenos habían comenzado a adquirirse alrededor de 1880. Años después se inició la construcción del complejo edilicio formado por el colegio, la capilla y las diferentes instalaciones para la orden de las religiosas. Estas edificaciones finalizaron en forma completa entre 1903 y 1904.


Colegio María Auxiliadora (fotografía alrededor de 1930). Por detrás se observa la Inspectoría salesiana, el Colegio Pío IX y la Basílica de San Carlos.(Archivo Salesiano)

Respecto de la manzana rodeada por las actuales Hipólito Yrigoyen, Yapeyú, Castro Barros y Belgrano, los terrenos fueron adquiridos entre 1882 y 1949. En esta manzana, donde la orden salesiana proyectó la construcción del oratorio y Colegio San Francisco de Sales, se finalizó una primera etapa en 1915, en un evento de tal importancia que fue apadrinado por el Presidente de la nación Doctor Victorino de la Plaza.




Fotografía de la inauguración del Colegio San Francisco de Sales el 14 de agosto de 1915.

En 1887 se adquirió la esquina sudoeste de las actuales Hipólito Yrigoyen y Yapeyú, que más adelante se revendió. Otras adquisiciones de la orden, fueron los terrenos para la construcción de la imprenta salesiana, en la manzana rodeada por las actuales Don Bosco, Quintino Bocayuva, Yapeyú y Av. Rivadavia.

La orden terminó de unificar, entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX una agrupación de terrenos sobre los cuales estableció su origen para el desarrollo de su obra en Buenos Aires.


Mapa de un sector del barrio de Almagro con las manzanas ocupadas por los salesianos.
1.) Imprenta salesiana; 2) Inspectoría; 3) Colegio Pío IX de Artes y Oficios; 4) Basílica de San Carlos y María Auxiliadora; 5) Colegio María Auxiliadora y 6) Colegio San Francisco de Sales.

En la actualidad, el conjunto continúa con la misma estructura edilicia de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando se erigió y las construcciones conservan en su gran mayoría su estructura y uso original. Se han realizado pequeñas modificaciones funcionales no significativas para el conjunto edilicio. El espíritu de la orden que guiaba a sus representantes en aquel entonces, ciento treinta y cinco años después mantiene su vigencia.

Fachada principal del templo en la actualidad.

Vista actual del Colegio Pío IX desde la Av. Hipólito Yrigoyen.


Vista actual de Colegio San Francisco de Sales, ubicado en Av. Hipólito Yrigoyen y Yapeyú.


Vista actual de la Inspectoría de la Orden Salesiana, ubicada en Yapeyú y Don Bosco.


Vista actual del Colegio y Capilla María Auxiliadora.

5. BASÍLICA DE SAN CARLOS BORROMEO Y MARÍA AUXILIADORA.

5.1. Historia de su construcción.
“…lo reducido de la antigua iglesia San Carlos y la necesidad de ofrecer comodidad a la población siempre creciente del extenso barrio de Almagro, hizo nacer el deseo de tener un espacioso y hermoso templo.” (7)

Es por esta razón y la de atraer nuevos fieles, que surgió de la congregación el deseo de construir un “templo artístico y suntuoso”. Para tal fin, el Inspector Salesiano de Argentina, José Vespignani logró la participación y posterior arribo de su hermano, el arquitecto y sacerdote Ernesto, también perteneciente a la orden y con residencia en Italia. (8)

Ernesto Vespignani nació en Lugo, Ravenna en 1861. Estudió dibujo, -alentado por Don Bosco- en la Academia Albertina de Torino, de la cual era docente Camilo Boito. Se graduó en 1879. Diez años más tarde se ordenó sacerdote salesiano. En Torino fundó la orden de la Oficina Técnica Central de Arquitectura Salesiana en la escuela de Artes. Al venir a la Argentina en 1901, trasladó aquí su biblioteca para reproducir en Buenos Aires aquella misma oficina. Para ese entonces el proyecto de San Carlos, que el había iniciado en Italia, estaba listo para concretarse. (9)

La piedra fundamental de la nueva iglesia se colocó en la antigua iglesia y el proyecto fue apadrinado por el entonces presidente de la República, Julio Argentino Roca. La obra finalizó en menos de 10 años, tiempo más que justo si se considera la envergadura de la obra y la profusión de escultura, plástica y decoración interior.

Construcción de la basílica, vista desde el altar aproximadamente, hacia la calle Hipólito Irigoyen. Los arcos corresponden a la elevación de la cripta del subsuelo o templo inferior, dedicado al culto a los difuntos. Es un alarde constructivo de la época, con arcos de 10,30m de luz y 1,30m de flecha .(Fotografía archivo salesiano) (10)


Construcción del interior, nave principal, vista hacia el coro. Se pueden observar el sistema de andamios de madera y las normas de seguridad, precarios en relación a las actuales.(Fotografía archivo salesiano)


Construcción de las bóvedas y contrafuertes. (Fotografía Archivo Salesiano)


Vista desde Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva (Fotografía Archivo Salesiano)

El 24 de mayo de 1910, fiesta de María Auxiliadora abrió sus puertas a los fieles y al barrio. Desde 1902 ya estaba habilitada la cripta de su nivel inferior.

Vistas de la basílica en la época de su inauguración. En ese momento, se accedía a la cripta por delante de la puerta central. Más tarde, ese acceso se trasladó hacia la izquierda, liberándose el acceso a la entrada principal del templo. (Fotografía Archivo Salesiano)

Desde 1910, la basílica tuvo varias restauraciones y puestas en valor, dos de ellas de mayor envergadura. La primera de gran magnitud fue en la década del 30. Según relatos orales, se detectaron asentamientos de suelo que provocaron rajaduras en la estructura del edificio. En esta oportunidad se reconsolidó la estructura completa, para lo cual la iglesia debió ser cerrada al público.


Trabajos de reconsolidación de la estructura. (Fotografía Archivo Salesiano).


Vista de la zona del altar en oportunidad de la reconsolidación de la estructura. (Fotografía Archivo Salesiano).


Reconsolidación de la estructura. Se aprecia entre el andamiaje la decoración interior y los artefactos de iluminación (Fotografía Archivo Salesiano).

Las reparaciones de menor envergadura ejecutadas entre la década del 30 y el 2000 no se verifican tan cuidadas y no se aplicaron normas básicas de restauración, generando algunos daños que pudieron ser subsanados en el año 2000. Según consta, se aplicó revoque salpicado sobre una parte importante de las superficies del revestimiento símil piedra y mármoles y granitos para resolver problemas de humedad. (11)

En los años 2001 y 2002 se realizó una restauración y puesta en valor de mayor escala, llevada a cabo por un equipo profesional especialista en la materia. Se consolidaron distintos elementos que podían ver afectada su estabilidad por el paso del tiempo. Se reemplazaron las cerámicas de la aguja, se restauró la cruz, se retiró la vegetación que crecía en molduras y cubierta, se reconstruyeron capiteles, balaustres y diversos ornamentos en símil piedra. En su interior se restauraron las arañas y se reemplazaron fragmentos deteriorados con tulipas originales de cien años de antigüedad importadas desde la isla de Murano, lugar donde se habían adquirido las piezas en oportunidad de la edificación original. (12)



Años 2001-2002. Se restauró la imagen de la virgen y la aguja con la cruz.

Desde entonces el edificio se mantiene en pie con mínimo mantenimiento, pero conserva tanto en su interior como en su exterior el valor patrimonial original.

5.2. Análisis de la arquitectura de la Basílica.

“El templo de San Carlos, puede decirse, es la primera aparición de un edificio religioso en arquitectura románica-lombarda entre el “ecletismo” artístico de las construcciones que se van multiplicando afanadamente en la gran Metrópli Bonaerense. Aunque puede decirse que el concepto y la estructura de este edificio no estén propiamente ligados a un estilo, dominando el verticalismo del gótico y los elementos característicos del románico lombardo.” (13)

De esta manera definió Ernesto Vespignani a su primera obra ejecutada en Buenos Aires, a las que le siguieron numerosas –entre ellas el Santísimo Sacramento de Retiro-, no sólo en esta ciudad sino en todo el país, acompañando a la misión salesiana. Fue totalmente concebida en Italia, por lo que carece de toda influencia de corriente nacional o americana. No obstante, puede decirse que se encuentra emparentada con la arquitectura local del momento de su construcción por su destacada combinación de estilos, que la llevan a relacionarla con el eclecticismo vigente.

 Volumetría y fachadas.

Integrada al conjunto salesiano, San Carlos tiene una envergadura que supera la altura media del barrio. Contribuye a esta condición la escalinata que la eleva a 1,50 metros por sobre el nivel de vereda. Su magnitud es típicamente románica, estilo acorde con el gran fervor religioso de finales del siglo XI y principios del XII. (14)

Conforma un volumen macizo con una fuerte dirección vertical, dada por la única torre campanario central de 64 metros de altura, ubicada al pie del templo, sobre el pórtico del edificio. Esta combinación (macizo-dirección vertical) se identifica como una característica notoria de los edificios carolingios y románicos. A la vez, los elementos que enfatizan el concepto mencionado por el autor como “verticalismo gótico” son la aguja de la torre, las columnas que recorren toda la altura y que en el caso de la fachada principal tienen continuidad desde el acceso al templo hasta el campanario y los ventanales alargados rematados en rosetones. Aunque son recursos típicos del románico, los templetes de coronamiento, también enfatizan la línea vertical. (15) (16)

Las fachadas son muy ordenadas pero no por eso pasan desapercibidas. Cierta austeridad dada por el ladrillo a la vista y el revestimiento símil piedra, y la ausencia de ornamento excesivo en su exterior, le otorgan a la construcción una imagen reforzada estructuralmente y que contrasta con el interior considerablemente ornamentado.


Vista desde Hipólito Yrigoyen (Archivo salesiano)

Los volúmenes se disponen en forma escalonada, recurso característico del románico. Esta progresión carga en sus fachadas paralelas a la calle Quintino Bocayuva sobre pilares laterales que sostienen la cubierta y transmiten las tensiones al suelo mediante contrafuertes que descansan a los lados de capillas laterales o ábsides. El crucero no se percibe tanto desde el interior como desde el exterior, dado por la diferencia de altura de los volúmenes. (17)


Vista de los escalonamientos de la basílica.
Fotografía superior, basílica de San Carlos; fotografía inferior, San Saturnino de Toulouse, se pueden encontrar parentescos volumétricos y ornamentales del románico. Se observan en ambos casos volumetrías escalonadas típicas del estilo.


Domina el frente del templo, el “Pantocrator”, término bizantino y románico con el que se designa al Dios Padre Omnipotente. Ubicado en uno de los lugares habituales para exhibir el pantocrátor en las iglesias románicas: al exterior, en los tímpanos de las portadas (este está por encima de la portada) y esculpido en piedra, con la mano levantada para impartir la bendición. En el caso de esta basílica, es una imagen escultórica de mármol blanco, tallada en un bloque por el artista salesiano Piana, realizada como el resto de las esculturas de la basílica en el colegio Pío IX.


Pantocrátor de la Basílica de San Carlos. En los templos románicos suelen tener la mano derecha levantada impartiendo la bendición y la izquierda sosteniendo las sagradas escrituras. Aquí son las dos manos dirigidas a los fieles.


Pantocrátor, en la iglesia de San Trófimo de Arles (Bouche-du-Rhóne). Es un ejemplo de escultura románica realizada sobre el tímpano del pórtico, en la que aparece el Pantocrátor rodeado de tetramorfos.


Estampa de la época de la inauguración del templo con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y los ángeles, ubicada sobre el acceso principal. (Archivo Salesiano).


El espacio interior de la Basílica de San Carlos y María Auxiliadora.

San Carlos consta de tres niveles espaciales superpuestos:

1) La cripta o templo inferior, destinada a la protección de los difuntos.

2) El templo medio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

3) El templo superior



1) La Cripta.

Proyecto de la cripta, documentación realizada en el taller de Ernesto Vespignani. (Archivo salesiano)

Está formada por dos naves laterales y una central, en coincidencia con el templo medio, y separadas entre si por columnas octogonales de gran tamaño. Desde el punto de vista de la ornamentación, puede decirse que es un espacio sobrio y despojado.

El altar mayor de mármol beige se ubica debajo de un baldaquino sostenido por cuatro columnas cilíndricas de granito pulido. Bajo la mesa del altar, hay una obra del artista turinés, Sassi, en bajorrelieve que representa al Purgatorio.

La columnas están ornamentadas con franjas estriadas y el cielorrasos está pintado de azul cerúleo.

2) Los templos medio y superior.

El templo medio ocupa una superficie de 1800 metros cuadrados, con 67 metros de largo y 27 metros de ancho, y es al nivel al que se accede desde la escalinata principal que sobreeleva al templo en 1,50 metos. Es diferente a la cripta por su organización espacial amplia, su gran altura y su profusa carga de elementos ornamentales, pero no ocupa mayor superficie. No tiene la forma simbólica de la cruz de las iglesias románicas de peregrinaje, ni el deambulatorio, en cambio le da una mayor importancia al recorrido longitudinal más típico de las abadías. (18)

Su planta se distribuye en tres naves espacialmente divididas por pilares polistilos. Las naves laterales, a su vez originan capillas laterales. En estos ábsides hay altares dedicados a distintos santos intercalados con espacios para la Reconciliación y la decoración es menos abundante que en la nave principal. Son de menor altura que el resto y contribuyen a marcar el crucero, más visible en la volumetría exterior que en planta o en el interior del edificio.

Los templos medio y superior forman un todo unido espacialmente en una doble altura, que se vincula tanto en el recorrido longitudinal como en el altar. La articulación en la nave central se aprecia en particular en la continuidad de los elementos estructurales que sostienen la basílica y en el “balconeo” de las naves laterales del templo superior sobre el templo medio que articula ambos espacios. Pero es en el altar, lugar donde se realizan las celebraciones parroquiales ordinarias. Ubicado por debajo del presbiterio y rodeado por dos escaleras donde ambos templos se hacen uno y el espacio se comprende como uno solo.


Proyecto del Templo medio confeccionado por Ernesto Vespignani. (Archivo salesiano).

El templo superior está formado -además de las mencionadas naves laterales con el órgano y el coro al fondo- por el camarín de la Virgen, ubicado detrás del altar.


Proyecto del templo superior del proyecto confeccionado por Ernesto Vespignani. (Archivo Salesiano)

Vista del templo medio y superior y del altar.

La ornamentación de los templos es abundante en materiales y objetos costosos. Al ingresar a la basílica se aprecia un marcado contraste entre la austeridad del exterior del edificio y la abundante decoración interior. Las columnas esbeltas de 15 metros de altura con capiteles de follajes que dividen las naves juegan un papel importante desde el punto de vista ornamental, porque consisten en franjas paralelas en colores beige y rojo ladrillo. Hay un predominio de rojos y dorados en todo el espacio, lo que le otorga al conjunto un espíritu festivo, luminoso y alegre. No es un templo lúgubre. El altar mayor también fue realizado por el escultor turinés Sassi. Mármoles que fue a buscar a Italia el propio Vespignani en 1906 revisten muros, piletas de agua bendita y bases de columnas. El azul estrellado de las bóvedas simboliza el cielo y los adornos floreados arabescazos a las diferentes virtudes. Las ventanas esbeltas así como los ventanales del crucero y los de la cúpula poseen vidrios con decoraciones policromas. (19)


Vista de la basílica desde el altar.

La cúpula, que se levanta sobre los cuatro pilares del crucero, posee un perímetro octogonal que remata en una bóveda a 45 metros del suelo y que sostiene la estatua de la Virgen de 5 metros de altura. Como en el románico, los ejes longitudinal del hombre y vertical de Dios se encuentran presentes en esta basílica. Manifiesta una verdadera integración formal típica del románico maduro por la integración entre la verticalidad y centralización dada por el eje presbiterio - cúpula y la longitudinalidad marcada por las tres naves a lo largo de 60 metros. (20)


Plantas y corte de la cúpula. (Archivo Salesiano)

Puede afirmarse que el interior del templo es una síntesis de los estilos mencionados por Vespignani, pero en contraposición a su opinión, estos sintetizan una verdadera arquitectura ecléctica: el románico en el arco de medio punto y la planta basilical; el bizantino en el contraste ornamental interior-exterior; el lombardo en la decoración estriada, el barroco en la profusión de ornamentos, color, formas y dorados. El gótico en la verticalidad dada por la esbeltez de las columnas y las ventanas con vitrales.


6. CONCLUSIÓN FINAL.

El conjunto salesiano de Almagro así como la Basílica de San Carlos han tenido a lo largo de décadas un fin específico. Para la Iglesia Católica constituyen un campo más donde cosechar y conservar fieles en el mundo.

Para la orden salesiana, esta agrupación edilicia estableció el primer eslabón en la cadena de la evangelización de las Américas y la congregación de fieles inmigrantes italianos. Hoy es un polo educativo de mucha envergadura en la zona. Tiene cuatro colegios con distintos niveles de excelencia, actualizados, y con una generosa llegada a la comunidad, que ha encomendado la instrucción de sus hijos en estos colegios parroquiales, en muchos casos ante las dificultades presupuestarias y políticas de la educación estatal y en otros con el objetivo de que reciban su educación, bajo el paraguas de la Iglesia Católica. La presencia de este núcleo barrial religioso, además, es el lugar al que concurren las familias para el acercamiento a los evangelios y en la búsqueda de sus ritos, tradicionales y sacramentos.

Arquitectónicamente, la basílica es una obra significativa, con todos sus estilos transculturados de Europa y por alguna razón no ocupa un lugar de trascendencia en los anales de la materia ni es valorada como tal. Quizás por su ausencia de un estilo definido, por su implantación en la zona sur de la ciudad o por ser una más en la vasta producción de obras construidas durante el período liberal.

Desde el punto de vista urbano, el complejo tiene su importancia, ya que le ha dado al barrio un impulso a partir de ser un convocante religioso y educativo con un grupo de edificios ordenados y homogéneos con calles arboladas y silenciosas como Don Bosco y Yapeyú a pocas cuadras del corazón de Almagro.

Esto ha sido y es la Basílica de San Carlos y el conjunto salesiano. Para algunos, una manera más de llegar al cielo. Para los míos, nada más ni nada menos que el colegio y la parroquia de toda la vida.



CITAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

(1) Trueba, Carlos Manuel: “Almagro, el Pasado que Perdura”. Fundación banco de Boston, Buenos aires, 1989. El origen del barrio de Almagro y su nombre es discutido. Según Trueba, diversos autores determinan orígenes diferentes.
(2) “El barrio de Almagro”. Cuadernos de Buenos aires, N° XXVI. Municipalidad de la ciudad de Buenos aires, 1968.
(3) Bruno, Cayetano: “Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en Argentina”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires, 1981. Volumen 1, página 39.
(4) Ib. Idem. Página 52.
(5) Ib. Idem. Página 115.
(6) Ib. Idem. Página 211.
(7) López, Juan Ignacio: “María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires,1996. Página 3.
(8) Ib. Idem. Página 3.
(9) Graciela Viñuales, coordinadora editorial: “Italianos en la Arquitectura Argentina”. Impresión y diseño Marcelo Kohan, Buenos Aires, 2004. Página 251.
(10) López, Juan Ignacio: “María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires,1996. Página 8.
(11) Revista Habitat, reciclaje y restauración. Año 10, número 45, agosto de 2004. Páginas 76.
(12) Ib. Idem. Página 76.
(13) Vespignani, Ernesto: “El Templo Parroquial de San Carlos, Buenos Aires”. Cuadernillo editado por Instituto salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires, sin especificar año.
(14) Barral i Altet: “El románico, ciudades, catedrales y monasterios”. Taschen, Italia, 2001. Página 58.
(15) Norberg-Schulz, Christian: “El significado de la arquitectura occidental”. Volumen 3, Ediciones Summa, 1981. Página 146.
(16) López, Juan Ignacio: “María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires,1996. Página 7.
(17) Barral i Altet: “El románico, ciudades, catedrales y monasterios”. Taschen, Italia, 2001. Página 63.
(18) Norberg-Schulz, Christian: “El significado de la arquitectura occidental”. Volumen 3, Ediciones Summa, 1981. Página 179.
(19) López, Juan Ignacio: “María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires,1996. Página 11.
(20) Norberg-Schulz, Christian: “El significado de la arquitectura occidental”. Volumen 3, Ediciones Summa, 1981. Página 149.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.

• Trueba, Carlos Manuel: “Almagro, el Pasado que Perdura”. Cuadernos del Águila, Fundación banco de Boston, Buenos Aires, 1989.
• “El barrio de Almagro”. Cuadernos de Buenos aires, N° XXVI, Municipalidad de la Ciudad de Buenos aires, 1968.
• Bruno, Cayetano: “Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en Argentina”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires, 1981.
• Memoria Documental de los actos del Centenario Salesiano (1875-1975)”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires, 1977.
• López, Juan Ignacio: “María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires”. Instituto Salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires,1996.
• Vespignani, Ernesto: “El Templo Parroquial de San Carlos, Buenos Aires”. Cuadernillo editado por Instituto salesiano de Artes Gráficas, Buenos Aires, sin especificar año.
• Fernández, Mauro A.: “Un siglo de vida parroquial en el barrio Parque Chacabuco”. Junta de estudios históricos del barrio Parque Chacabuco, Buenos Aires, 2001.
• Entraigas, Raúl: “Los salesianos en la Argentina”. Plus Ultra, Buenos Aires, 1976.
• Barral i Altet: “ El románico, ciudades, catedrales y monasterios”. Taschen, Italia, 2001.
• Revista de Arquitectura. Marzo de 1925, páginas 105 a 108.
• Revista Habitat, reciclaje y restauración. Año 10, número 45, agosto de 2004, páginas 74 a 77.
• Graciela Viñuales, coordinadora editorial: “Italianos en la Arquitectura Argentina”. Impresión y diseño Marcelo Kohan, Buenos Aires, 2004.
• Norberg-Schulz, Christian: “El significado de la arquitectura occidental”. Volumen 3, Ediciones Summa, 1981.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS.

www.barriada.com.ar/almagro
http://www.abastoweb.com.ar/
www.buenosairesantiguo.com.ar/barrioalmagro/historiadealmagro
http://www.todo-argentina.net/
http://www.info-almagro.com.ar/
http://www.nuevociclo.com.ar/almagro.htm
http://www.fucear.com.ar/almagro.htm